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David Okafor

Guía financiera para estudiantes universitarios: cómo gestionar su dinero desde el primer día

Expertos financieros ofrecen consejos prácticos para que los estudiantes universitarios desarrollen hábitos saludables de gasto, construyan su historial crediticio y eviten el endeudamiento excesivo en una época donde la deuda estudiantil alcanza cifras récord.

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¿Va por primera vez a la universidad? Le presentamos consejos para gestionar sus finanzas

NUEVA YORK — Iniciar la vida universitaria representa un momento emocionante lleno de nuevas experiencias y responsabilidades. Entre ellas, aprender a gestionar las finanzas personales se convierte en una habilidad fundamental que determinará el bienestar económico futuro de los estudiantes.

En un contexto donde la deuda estudiantil en Estados Unidos alcanzó los 1,86 billones de dólares en el primer trimestre de 2026, con los préstamos federales representando aproximadamente el 91% de la deuda pendiente, establecer bases financieras sólidas durante los años universitarios resulta más crucial que nunca.

"Debe tener en cuenta las decisiones financieras que tome en la universidad, porque estas influyen en cómo será su seguridad financiera cuando acceda a su primer empleo", señala Sara Wilson, directora de innovación de productos de Student Connections, organización dedicada a ayudar a los estudiantes a superar barreras financieras.

Construya su historial crediticio desde el inicio

La universidad ofrece una oportunidad ideal para comenzar a desarrollar un puntaje de crédito sólido. Este número, que oscila entre 300 y 850, representa una fórmula matemática que los prestamistas utilizan para determinar la probabilidad de que un solicitante liquide un préstamo. Un puntaje bajo dificulta o encarece la obtención de créditos para automóviles, hipotecas, tarjetas de crédito y otros servicios financieros.

"La universidad es un momento ideal para comenzar a desarrollar un historial crediticio, porque cuanto antes empiece, más tiempo tendrá para consolidar ese crédito y hacer que juegue a su favor cuando finalmente lo necesite", explica Courtney Alev, defensora de los derechos financieros de los consumidores en Credit Karma.

Las tarjetas de crédito con garantía representan un punto de partida recomendado. Estas tarjetas requieren un depósito inicial reembolsable que generalmente sirve como límite de crédito y se devuelve al cerrar la cuenta con saldo cero o al cambiar a una tarjeta convencional. Las tarjetas para estudiantes constituyen otra alternativa; son tarjetas sin garantía que no requieren depósito pero pueden solicitar comprobante de inscripción e ingresos.

El historial de pagos constituye el factor más influyente en el cálculo del puntaje de crédito, junto con otros elementos clave: utilización del crédito, antigüedad del historial crediticio, cantidad de crédito nuevo y diversidad de créditos. Independientemente del tipo de tarjeta elegida, Alev enfatiza que el objetivo principal consiste en gastar únicamente lo que se puede pagar completamente cada mes.

Elabore un presupuesto realista

Durante los años universitarios, los estudiantes frecuentemente manejan múltiples fuentes de ingresos: empleos de medio tiempo, ayuda financiera o apoyo familiar. Aunque esta diversidad de ingresos puede complicar la administración del dinero, crear un presupuesto resulta fundamental para alcanzar estabilidad financiera.

Los estudiantes universitarios necesitan aproximadamente entre 1.200 y 2.500 dólares mensuales para cubrir gastos de manutención más allá de la matrícula, incluyendo alojamiento, alimentación, transporte y gastos personales. Conocer estas cifras ayuda a establecer expectativas realistas al elaborar un presupuesto.

"Elaborar un presupuesto consiste simplemente en crear un plan para conseguir lo que desea con su dinero", explica Wilson. "Definir qué quiere, y luego establecer el plan que necesita seguir para conseguirlo".

Lindsay Bryan-Podvin, terapeuta financiera y fundadora de Mind Money Balance, recomienda que los estudiantes dividan sus facturas mensuales entre cuatro para determinar cuánto dinero deben apartar semanalmente. Por ejemplo, si el alquiler mensual asciende a 1.000 dólares, se deben reservar 250 dólares cada semana. Esta estrategia facilita la gestión del dinero cuando los ingresos varían a lo largo del semestre.

Establezca un fondo de emergencia

Aunque generar ingresos adicionales durante los estudios puede resultar complicado, crear un fondo de emergencia evitará complicaciones futuras. Los expertos financieros recomiendan que los estudiantes aspiren a ahorrar entre tres y seis meses de gastos de manutención, aunque comenzar con 500 a 1.000 dólares representa un objetivo inicial más alcanzable.

Datos del Informe Anual de Ahorros de Emergencia 2025 de Bankrate revelan que el 34% de los jóvenes entre 18 y 28 años encuestados utilizaron fondos de sus ahorros de emergencia durante los últimos 12 meses, demostrando que las emergencias ocurren con frecuencia durante los años universitarios.

Alev aconseja priorizar la acumulación de ahorros antes de invertir. "El poder de ese interés compuesto y el crecimiento de la economía realmente pueden dar frutos con el tiempo, y son muy importantes, pero un fondo de emergencia es lo que le servirá para sus necesidades inmediatas", señala. Ella sugiere acumular suficientes ahorros para cubrir el alquiler y otros gastos esenciales durante varios meses antes de considerar inversiones.

Mantenga conversaciones francas sobre dinero

Forjar nuevas amistades constituye uno de los aspectos más emocionantes de la vida universitaria. A medida que se desarrollan estas relaciones, Bryan-Podvin recomienda ejercer una comunicación abierta sobre la situación financiera personal.

"Puede resultar muy difícil decir: 'No puedo permitirme eso', o 'Esa no es una prioridad para mí'", reconoce Bryan-Podvin. Sin embargo, ser transparente sobre las finanzas ayuda a evitar la presión de gastar por encima de las posibilidades propias.

La experta recomienda aclarar las prioridades de gasto personales para facilitar el rechazo de gastos innecesarios. Por ejemplo, si se paga una suscripción al gimnasio porque mejora el bienestar, tener presente ese gasto ayuda a declinar invitaciones para pedir comida a domicilio con los compañeros de apartamento.

Desarrolle un plan para los préstamos estudiantiles

Aunque el reembolso de los préstamos estudiantiles comienza después de la graduación, resulta fundamental planificar desde el inicio de la carrera. Cerca del 47% de los graduados de la promoción de 2024 con títulos de licenciatura terminaron sus estudios con deuda estudiantil, con un promedio de 29.560 dólares en préstamos federales y privados combinados.

La deuda federal promedio alcanza aproximadamente los 40.467 dólares, mientras que el saldo promedio total incluyendo préstamos privados puede llegar hasta los 43.521 dólares. Además, alrededor de 9 millones de prestatarios con 220.000 millones de dólares en préstamos se encontraban en mora en marzo de 2026, representando más del 13% de la cartera administrada federalmente, con tasas de morosidad que han aumentado considerablemente desde que terminaron las protecciones de pago de la era pandémica.

"Siempre y cuando usted comprenda en qué se está metiendo, y elabore un plan para navegar y gestionar la situación, se convierte en un consumidor informado respecto a esa deuda", afirma Wilson. Tener un plan implica conocer cuánto dinero se solicita prestado cada semestre, cuál será el monto total a reembolsar y a cuánto ascenderán los pagos mensuales después de la graduación.

Aproveche los recursos universitarios

Las universidades generalmente ofrecen diversos recursos para estudiantes, y Phil Schuman, director ejecutivo de la Higher Education Financial Wellness Alliance, enfatiza la importancia de aprovecharlos.

"Lo bueno del sistema con el que cuenta en el campus es que nadie lo va a juzgar", explica Schuman. "El trabajo de ellos consiste en ayudarle a encontrar la solución a sus consultas, y lo orientarán en la dirección correcta".

Investigaciones universitarias han demostrado una relación significativa entre la participación en cursos de finanzas personales y mayores ahorros, incluidos fondos de emergencia, así como comportamientos financieros más positivos entre estudiantes universitarios. Ya sea que la consulta verse sobre ayuda financiera o elaboración de presupuestos, los recursos gratuitos del campus —generalmente ubicados en la biblioteca universitaria, la oficina de vida estudiantil o el centro recreativo— pueden facilitar considerablemente el recorrido financiero.

Aprenda de los errores

Todas las personas cometen errores financieros, no solo los estudiantes. Lo importante radica en saber cómo afrontarlos cuando ocurren.

"Los errores ocurrirán", reconoce Schuman. "Sea comprensivo consigo mismo. Nadie es perfecto en lo que respecta a sus finanzas, así que no sienta que usted debe serlo también. Hable con alguien, reconozca el error, y luego determine qué puede hacer de ahora en adelante para no cometerlo la próxima vez".

Gestionar las finanzas representa un proceso de aprendizaje que continuará mucho más allá de los años universitarios. Comenzar este camino durante la universidad impulsa significativamente dicho proceso de aprendizaje y establece las bases para una vida financiera saludable.

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